Denuncian venta de municiones a grupos armados desde Batallón de Andes: estas son las pruebas

Denuncian venta de municiones a grupos armados desde Batallón de Andes: estas son las pruebas

Denuncian venta de municiones a grupos armados desde Batallón de Andes: estas son las pruebas

Fuente: BLU RADIO (Ver Noticia Original)

La información conocida por Blu Radio evidencia que en marzo del 2023 se halló un desfalco de 29.000 cartuchos calibre 5.56 milímetros entre los depósitos. La venta sería al Clan del Golfo y el ELN.

Luego de conocer en primicia la captura de un soldado profesional del Batallón de Infantería #11 Cacique Nutibara de Andes que mantenía contacto con una célula urbana del ELN con quienes coordinaba las acciones para la entrega del material de guerra, Blu Radio obtuvo información sobre una presunta red de corrupción en esa unidad militar que durante los últimos años habría acaparado la venta de municiones de la Fuerza Pública a grupo ilegales que operan en el Suroeste antioqueño.

En documentos, mensajes, fotos y audios, conocidos en exclusiva por Blu Radio, quedó en evidencia cómo al interior del Batallón de Infantería #11 Cacique Nutibara de Andes, al menos entre el 2022 y el 2024, se habrían registrado diferentes irregularidades que involucran a varios funcionarios de la institución en la comisión de diferentes delitos como, por ejemplo, la venta de municiones de la Fuerza Pública.

La información conocida constató que en marzo del 2023 se hicieron diferentes procesos de verificación dentro del batallón en donde se halló un desfalco de 29.000 cartuchos calibre 5.56 milímetros entre los depósitos. Según una fuente consultada, y que pidió la reserva de su identidad por seguridad, lo preocupante de la situación es que las municiones extraviadas son las que usan tanto el Ejército como grupos ilegales en la subregión como son el Clan del Golfo y el ELN.

Lo que destaca esta persona es que los cartuchos serían vendidos a través del mercado negro a ilegales en la zona por una cifra que oscila entre los 10.000 pesos y los 20.000 pesos, es decir, que si se comercializan por un valor promedio de 15.000 pesos se estaría hablando que en el batallón de Andes se perdieron sin dejar rastro más de 430.000 millones de pesos en municiones.

¿Cuál era el modus operandi para poder realizar el desfalco?

De primera mano hay que mencionar que en la información conocida se logra evidenciar que en el Cacique Nutibara no había un control estricto para el uso y abastecimiento de los cartuchos, ya que para ir hasta las bodegas se necesitan por lo menos tres personas. Sin embargo, en este complejo militar los procedimientos no se habrían realizado como indican los protocolos y por ello no existía un control preciso de lo que salía de los almacenes.

Inclusive, se habla que en el tráfico de municiones estarían involucrados oficiales, suboficiales y soldados que tendrían la injerencia directa de personas del casco urbano, pues los uniformados salían de fiesta los fines de semana y eran contactados por diferentes personas, mismos que los empezaban a enlazar con el turbio negocio.

Según la fuente de Blu Radio uno de los métodos usuales para este tipo de acciones es el uso de mujeres para lograr la comercialización de municiones, cascos, cantimploras y demás elementos que usan los soldados en la guarnición militar.

“Los grupos armados tienen personas especialistas en eso, en solo tomar contacto o en ocasiones mujeres muy bonitas que vayan y hagan el enganche con las con los con ellos. Entonces, le buscan una paisana de esas bien lindas, van y se la ponen allá y luego le dicen, ‘Mire, le presento un amigo’…()…Y ya ese amigo empieza a gastarles y más adelante el mismo amigo le empieza a decirle: ‘Bueno, yo tengo plata para prestarle a usted, pero yo le invito a usted’”, afirmó.

¿Cómo taparían el faltante de las municiones?

Muestra de ello está un informe del 10 de abril de 2024 donde se evidenció que un día antes el sargento segundo Jesús Morales, almacenista de armamento del Batallón, pretendía entregarle a un cabo menos munición de la descrita en un pedido.

Según se puede leer en el documento que conoció Blu Radio, el cabo debía recibir 11.988 municiones, no obstante, lo que iba a ser entregado por el sargento segundo Morales eran 5.627 municiones para nueve polígonos ordenados en el entrenamiento de los soldados. Lo que se aprecia en el informe es que la orden era firmar el documento de recibido a pesar de que se iban a entregar más de seis mil municiones menos.

Incluso, varios soldados llegaron a manifestar su malestar por este tipo de solicitudes afirmando que estaban dispuestos a reportar lo que efectivamente debían recibir.

“Parado en la raya. Yo digo lo que es que yo recibí así. Y no, no recibí así, pues tampoco me va a tirar la carrera porque le caigo mal al ejecutivo y ni quiere echar eso a mi”, se escucha.

Ante la negativa del militar fue el teniente Luis Santos quien recibió el material, llevándose las 5.627 municiones y entregándole el restante al soldado profesional Darneis Aguilar, mismo que habría llevado las municiones a un depósito sin la supervisión de un oficial o un suboficial.

A su vez, en el documento se evidencia como desde el 3 de abril de 2024 el cabo había sido advertido por el teniente Josué Flórez, quien manifestó que el capitán Su Wang Chía le había ordenado formalizar una munición, situación que terminaría sucediendo días después.

“Preocupado. Por ahí escuché que que en base a lo de la lista mañana me van a echar el agua sucia a mí, como yo me hubiera robado toda la munición. Pues ya me las cantaron”, se escuchaba.

Pero no era el único método empleado en la desaparición y legalización del material de guerra, ya que para poder ocultar los faltantes en las revistas de las Fuerzas Militares, se inventaban actividades y decían que se gastaron cierta cantidad de municiones cuando realmente usaban vainillas molidas para mostrar resultados. Es decir, podrían afirmar que en medio de un ejercicio militar se gastaron 10.000 municiones cuando realmente no se usó ninguna y simplemente mostraron casquillos usados.

Sí, trajimos la munición de la base de las bases para su canal de la revista y se hizo”, alertó.

Por su parte, y aunque en los documentos sólo se logra evidenciar la denuncia del desfalco de 29.000 cartuchos calibre 5.56 mm, en las instalaciones militares del municipio de Andes sería pan de cada día las inconsistencias con las municiones. Por ejemplo, en fotos que logró conocer Blu Radio, en una revisión a los lugares donde dormían los soldados se halló material de guerra dispuesto a ser comercializado en ese municipio del Suroeste antioqueño.

El reporte, a lo que ellos llaman ‘cuchitriles’, evidenció el hallazgo en una de las revistas de 190 municiones que eventualmente podrían ser vendidas en el mercado negro en cerca de tres millones de pesos. Asimismo, se encontraron: 235 camuflados, 72 cantimploras, 50 jarros metálicos, 27 chalecos, 120 gorras camufladas, 5 proveedores, 59 toallas verdes, 8 bolsos para botiquín, 93 camisetas y 24 equipos de combate, mismos que también serían comercializados en el casco urbano de Andes.

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